El español, que desde hace tres años asesora al argentino -y también a Nadal-, dice que pronto "se verán soluciones" en el juego de David
LONDRES.- En sus tiempos como jugador, fue uno de los primeros valores de la Armada Española, llegó a ser top ten e incluso Buenos Aires lo vio campeón en 1993, en lo que entonces era el South American Open.
Hoy, el español Carlos Costa sigue vinculado al circuito desde la empresa de management deportivo IMG y en esa función asesora a Rafael Nadal, David Nalbandian -desde hace tres años- y la rusa Svetlana Kuznetsova.
En enero último, el unquillense lo mencionó como su posible entrenador, pero el español insistió en que sólo cumplía la función de manager y amigo. Ahora, en Wimbledon, Costa habló con LA NACION sobre la actualidad del Rey David y la chance de que el ex número 3 del mundo vuelva a contar con un entrenador.
-¿Quedó superada la posibilidad de ser entrenador de Nalbandian? -Con todos mis jugadores trabajo igual.
Primero los represento, luego soy un amigo y también formo parte de su equipo, y hablamos de todo un poco.
-Pero en Australia él te mencionó como posible coach -No, con David hago lo mismo que con los otros. Hablamos y coincidimos bastante en la manera de ver el tenis, pero no tengo tiempo para ser su entrenador. -Sos una especie de consejero -No, tampoco. Somos amigos e integro su equipo. Y hablo de tenis con David. -¿Cómo lo ves en Wimbledon? -Muy bien, muy motivado.
El tuvo un bajón, hacía mucho tiempo que no estaba fuera de los 15 mejores y eso lo ha hecho despertarse un poco, con ganas de volver a estar arriba y hacer las cosas bien. -¿Por qué creés que se produjo esa caída en el ranking? -Bueno, a veces pasa.
A lo mejor no tuvo suerte, o el trabajo no salió como tendría que haber sido.
Es posible que se hayan juntado dos o tres cosas y pasa lo que pasó; perdió un poco la confianza y eso es complicado.
Hace un año no había manera de que él perdiera con alguien por debajo del top 20 y ganaba, aunque fuera con un 7-6 en el último set, porque tenía confianza en sí mismo.
Esa seguridad la perdió en un par de partidos y por eso se fue un poquito abajo. Hay que volver a trabajar la cabeza y el tenis para volver a recuperar eso, y un poco más. -Sus resultados fueron buenos hasta Roland Garros 2006. ¿Puede ser que haya empezado su caída cuando perdió aquí con Fernando Verdasco, en la tercera rueda? -Es un cúmulo de cosas.
El venía de ganar el Masters de Shanghai, llegó a las semifinales en Australia y en París, y en el partido contra Federer tuvo una lesión en el abdominal. Quiso venir aquí sin estar del todo recuperado, sin entrenarse y perdió con un jugador con el que no debía perder, porque no estaba entrenado por la lesión.
Ahí es cuando te vuelves a casa, pierdes confianza y vuelves a jugar mal porque no te recuperas del todo para hacer el entrenamiento. Quizás hubiera sido más inteligente no venir a Wimbledon entonces, pero para David es difícil saltarse un torneo como éste, porque siempre se siente motivado en los Grand Slams, es muy competitivo y eso es lo que lo hace un gran jugador.
-¿Y qué conversaste con él para buscar la recuperación? -Lo prioritario es que el jugador vea los errores, los reconozca y quiera cambiar, porque, si no, por más que intentemos ayudarlo los que estamos alrededor, no hay manera.
El vio que tocó fondo y está dejándose ayudar, buscando soluciones, y estoy seguro de que en un tiempo no muy lejano se verán. -¿Le sugeriste que tenga un coach part-time o a tiempo completo? -Sí, siempre hablamos de eso.
Es importante que tenga un entrenador cuando está en su casa y en las semanas libres. Lo ha tenido hasta marzo del año pasado, en Miami [cuando dejó de trabajar con Francisco Mastelli] y creo que eso se va a solucionar dentro de poco.
Ya apuestan a que no termina el domingo 8 La lluvia persistente ya encendió las chances de que Wimbledon no termine a tiempo y todo concluya el tercer lunes del torneo, algo que no sucede desde 2001, cuando el croata Goran Ivanisevic venció al australiano Patrick Rafter.
Ya apuestan a que no termina el domingo 8 La lluvia persistente ya encendió las chances de que Wimbledon no termine a tiempo y todo concluya el tercer lunes del torneo, algo que no sucede desde 2001, cuando el croata Goran Ivanisevic venció al australiano Patrick Rafter.
Las casas de apuestas ya dieron su veredicto al respecto: la posibilidad de una postergación al 9 del actual se paga 4 a 1, mientras que una final para el martes siguiente se cotiza en 16 a 1. Y, si no le tienen fe. Por José Luis Domínguez Enviado especial

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