Hoy por cuestiones laborales (periodísticas y fotográficas), de cara a la próxima fecha del Rally Argentino a disputarse en nuestra provincia la semana próxima, estuvimos haciendo con un par de colegas el relevamiento de los caminos. Cuando estábamos iniciando esta tarea, de pronto un llamado de Oscar Pollo (navegante campeón argentino junto a Feco) nos anoticiaba de esta triste novedad de la desaparición física del “Campeón”.
Transitamos la zona de “Las Vertientes”, “El Trapiche”, “La Arenilla”, Paso del Rey”, “Potrero de los Funes”, “Riosito”, “Intihuasi”, “Cañana Honda”, entre otros tantos tramos donde el querido “Feco” nos enseñó (a todos los puntanos) de que se trataba esto de correr en rally.
Créanme que el luto se palpaba a cada metro de esos primes, era como que la naturaleza misma, esa a la que ÉL solo supo poner a sus pies, le rendía homenaje al MÁS GRANDE PILOTO DE RALLY QUE DIO NUESTRA PROVINCIA.
Es que en San Luís, se respira rally desde hace más de treinta años gracias al FECO. Esta especialidad del automovilismo fue año tras año ganando más adeptos, porque existía un tipo que con un Fiat 600 era capaz de vencer a rivales que corrían con autos de mayor cilindrada. Un piloto que siempre ganaba, así no terminara primero, siempre ganaba, porque la gente acudía por miles a las montañas puntanas a ver AL FECO.
Maestro de tantos y tantos talentos que han surgido y siguen surgiendo en estas tierras, Federico Schmid supo ganarse el respeto y la admiración de todos. Yendo luego a competir a nivel nacional, donde supo codearse con varias generaciones de los más grandes exponentes que ofrendó el rally a lo largo de su historia, como por ejemplo (Soto, Raíes, Garro, Beschan, Suriani, Pozzo, Menzi, etc).
La leyenda dice que el tramo entre El Trapiche y Potrero de los Funes lo hacía sin hoja de ruta, de memoria transitaba cada curva, cada lomo, cada vado. Ver pasar al FECO ya te llenaba los ojos de rally. Pero del rally que por entonces sabía de más esfuerzos y sacrificios que de reconocimientos. ÉL mismo siempre fue su propio mecánico. Viajaba por todo el país con su caminoneta, trailer, navegante, y algún colaborador. Así y todo, iba y le supo ganar a los entrerrianos y misioneros en el barro, a los cordobeses en la montaña, a los sureños en la vuelta de la manzana, por solo citar alguno de sus enormes conquistas. Fue campeón argentino de rally en la clase A6 y A7, en 2000 y 2001.
Hoy San Luis despide a su máximo ídolo de la historia del rally de esta parte del país. Te fuiste ganando MAESTRO, como siempre, como solo sabias hacerlo VOS.
Gracias por todo!.
Juan Pablo Galliano
(Revista Motores 2000)
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